¿Quién dijo que la jubilación es el final del camino? Este libro es una invitación a descubrir que, cuando el mundo te aparta, Dios te llama. No importa si eres hombre o mujer, si estás recién jubilado o ya llevas años en esa etapa: tu vida sigue teniendo propósito, misión y fruto por dar. Descubre las claves para despertar el poder rejuvenecedor de Dios en tu vida.
A través de reflexiones profundas, ejemplos inspiradores y una mirada espiritual renovadora, esta obra te ayudará a:
Reconectar con tu llamado divino en la madurez.
Romper con la idea de que la vejez es sinónimo de inutilidad.
Encontrar nuevas formas de servir, amar y crecer.
Vivir con gozo, plenitud y sentido en cada día que Dios te regala.
Este libro no es solo para quienes han dejado de trabajar, sino para quienes desean comenzar a vivir con propósito eterno. Porque cuando el mundo te jubila… Dios te contrata.
¿Crees que la vejez se trata de sentarse en parques viendo la vida pasar? ¿Estás destinado a pasar tus días frente a la televisión o llenando crucigramas y sopas de letras? ¿Es posible que Dios tenga un propósito más grande para ti en esta etapa de la vida? ¿Qué tal si este es el momento perfecto para descubrir el plan de Dios para ti y alcanzar nuevos niveles en tu relación con Dios? Este libro es un llamado a la acción. Es una exhortación a mujeres y hombres adultos mayores a levantarse con fuerza renovada, a abrazar la verdad de que su historia no ha terminado, sino que apenas está comenzando una nueva y emocionante etapa. Lejos de ser una etapa de declive, la vejez es un tiempo para redescubrir propósitos, para lanzar nuevos proyectos, y para compartir la sabiduría que solo los años pueden otorgar.
De una forma amena e inspiradora, el pastor Richard Lemus analiza los fundamentos bíblicos de la vejez y examina a profundidad la vida de gente de Dios, mostrando cómo y cuándo Dios trató con ellos en esta etapa de sus vidas. Cuando el mundo los jubiló, Dios los contrató para demostrar en ellos su poder, y esta realidad te invita a reflexionar: ¿Estás viviendo conforme a la voluntad de Dios en tu "vejez", o te has dejado atrapar en conceptos mundanos que te limitan?